
En tiempos de crisis como los actuales cobra más relieve, si cabe, reflexionar sobre la obra de personas que se entregaron, y se entregan, por completo a un ideal de servicio en la sociedad, de manera voluntaria y altruista, «para tratar de dejar este mundo mejor de cómo lo encontraron». El método scout, el escultismo, siempre fresco y atractivo en el devenir de sus cientotres años de existencia, es paradigma de estas actitudes solidarias de voluntariado y asociacionismo en el campo de la educación no formal y la acción social en sus formas más variada. Aquí las personas se desgastaron, y se desgastan, jóvenes y mayores, para difundir y hacer crecer entre la juventud este «gran juego en la naturaleza que forma buenos ciudadanos», comprometidos y solidarios, y a quienes este voluntarismo les supuso, y supone, numerosas satisfacciones morales, ninguna material, si acaso, el recuerdo en los que continuaron sus huellas, y también, por qué no decirlo, algunos o muchos sinsabores. Cuantos scouts merecen estar en el 'Diccionario Biográfico Español' de personajes
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